Written by Javi on viernes, enero 22, 2010
Por Javi
Vamos a elevar el nivel de erudición de este blog hablando de un tema de alto calado intelectual como es el festival de la canción europea.
Recordemos que, tras llevar enviando a Eurovisión truño tras truño desde que me alcanza la memoria, el año pasado RTVE dio la oportunidad a los súbditos del Reino de España de decidir a quién enviar al casposo concurso.
Al igual que sucede en las elecciones legislativas, los súbditos votaron mayoritariamente por quienes les fue indicado que votaran desde las grandes empresas de comunicación. La opción propuesta, Roberto Chikilicuatre, era original y graciosa. Televisión española, consciente de que llevarlo a Eurovisión podría marcar unos índices de audiencia históricos, allanó el terreno para que se llevara a efecto.
Por cierto que esto enfadó mucho a unos seres de apariencia humana conocidos como “los eurofans”, cosa que alegró enormemente a un servidor, que viene sospechando desde hace tiempo que “los eurofans” no son sino monstruos alienígenas al servicio de Xenu.
RTVE repitió fórmula este año, y Telecinco decidió ser esta vez quien hiciera la parida de proponer a un personaje aberrante (en concreto a Karmele Marchante) como representante del Reino. Mas no contaba la cadena que preside Alejandro Echavarría con que TVE no les seguiría la gracia: interpretando estrictamente una serie de normas, la cadena pública se cargó la candidatura de Karmele (que hasta el momento era con diferencia la más votada) y junto con ella se cargó también la del gran Chimo Bayo, quien no contaba con el favor de la oligarquía mediática.
Esto tiene una gran trascendencia: eliminar a Karmele es tanto como ilegalizar las candidaturas del PPSOE. Ahora los súbditos están nerviosos, tienen más libertad de la que pueden gestionar y no saben qué hacer con ella.
Súbditos del Reino de España, no os preocupéis, que aquí estamos para, desde la retaguardia del proletariado, organizar una respuesta: votad a El Pezón Rojo.
¿Por qué? Pues porque de los cinco candidatos más votados que quedan tras la gran purga, hay tres triunfitos de los malos (valga la redundancia) y una chavala que no sé quién es pero cuya canción es un truño que nos evoca a otros truños eurovisivos precedentes como los de “Son de Sol”, “Lydia” o “Marcos Llunas”.
La de Pezón Rojo es divertida, original y se deja escuchar. Con ella no ganaremos Eurovisión, pero ni ganas que tenemos de hacerlo.

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el hijo rojo